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Elecciones en Reino Unido: El laborismo británico naufraga en las aguas del Brexit

El anuncio de Corbyn de que se mantendría neutral en caso de un eventual segundo referendo sobre el Brexit, tampoco sentó muy bien dentro del laborismo

Según Woody Allen, la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo, pero la dirigencia del Partido Laborista no quiso aplicar el consejo para lidiar con el Brexit, y lo pagó en las urnas.

Solo así se podría explicar el estrepitoso fracaso de la segunda fuerza política del Reino Unido en las recién concluidas elecciones generales para escoger a los 650 miembros de la Cámara de los Comunes, donde los laboristas liderados por Jeremy Corbyn lograron apenas 203 curules, 59 menos que en la anterior legislatura.

En opinión de analistas, la ambivalencia de Corbyn y de la plana mayor del partido respecto al Brexit, y sus intentos de querer complacer tanto a los correligionarios que abogaban por permanecer dentro de la Unión Europea (UE) como a los partidarios de la ruptura, acabó pasándole factura a la hora de la votación.

Los laboristas proponían que una vez ganado el poder, el gobierno negociaría un nuevo tratado de retirada con la UE, y luego lo sometería a la aprobación de los británicos en otro referendo que incluiría la opción de votar a favor de la permanencia del Reino Unido dentro del bloque.

A los remainers, como se les llama a los europeístas, la propuesta de un segundo referendo sobre el Brexit les venía como anillo al dedo, pues contaban con la creciente masa de jóvenes que alcanzaron la edad de votación después de la consulta de 2016 para derrotar a los euroescépticos.

Los laboristas partidarios del divorcio con la UE ('leavers') pudieron, en cambio, haberla visto como una traición a los ideales democráticos que propugna la organización, y optarían por votar por otra fuerza política o por abstenerse.

El columnista Owen Jones considera, por ejemplo, que ese intento de querer complacer a ambas corrientes lo que hizo fue provocar un mayor antagonismo a lo interno del partido, y lo que es peor, eclipsó el proyecto de transformaciones sociales incluido en el programa de gobierno.

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Los laboristas liderados por Jeremy Corbyn lograron apenas 203 curules, 59 menos que en la anterior legislatura

El anuncio de Corbyn de que se mantendría neutral en caso de un eventual segundo referendo sobre el Brexit, tampoco sentó muy bien dentro del laborismo, además de que dio la oportunidad a su rival más enconado, el primer ministro conservador Boris Johnson, de acusarlo de ambivalente durante los debates televisados.

El propio político de 70 años dijo sentirse decepcionado con el resultado electoral de la víspera, y lamentó que el tema de la ruptura con la UE polarizara tanto el debate previo a los comicios, que hizo que muchos electores no tuvieran en cuenta las propuestas sociales a favor de las mayorías.

Presentamos un manifiesto de esperanza y unidad, que ayudaría a corregir los errores, las injusticias y la desigualdad que existen en este país, pero el Brexit polarizó el debate y lo dividió, recordó.

A favor de Corbyn, quien anunció que jamás volverá a liderar una campaña electoral a pesar de haber sido reelecto al Parlamento por un distrito del norte de Londres, hay que decir que ningún otro político local enfrentó tantos ataques y difamaciones durante la contienda electoral.

A las acusaciones de antisemita, comunista y protector de terroristas que le endilgó la prensa de derecha se sumaron la de derrochador y de querer arruinar al país, por decir que incrementaría el presupuesto de Salud y Educación y el salario básico, y subiría el impuesto sobre la ganancia a las petroleras y a los más ricos.

Tras la abrumadora victoria de los conservadores, quienes se alzaron con 365 escaños para lograr una mayoría absoluta de más de 80 diputados, Corbyn dio una prueba de humildad al invitar a sus correligionarios a iniciar un proceso de reflexión sobre los resultados, y las políticas a adoptar en el futuro.

Y aunque al parecer desoyeron a Woody Allen sería bueno que en el análisis que se avecina los laboristas británicos tengan en cuenta el consejo de su compatriota John Lennon, quien una vez advirtió que es imposible tratar de complacer a todo el mundo, pues siempre acabarías en el medio, sin caerle bien a nadie.


*Néstor Marín, corresponsal de Prensa Latina en Londres

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