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Iraq: Un cambio completo del régimen retumban en todo el país desde 1 de octubre

Impulsados por la corrupción oficial, el desempleo y la carencia de servicios públicos, las multitudes desoyen promesas del gobierno de promulgar reformas

La pobreza determina una explosiva situación en Iraq que desde el 1 de octubre último registra la más grande desobediencia civil, tras invadirlo y ocuparlo en 2003 una alianza militar encabezada por Estados Unidos.

Los reclamos diarios por un cambio completo del régimen retumban en todo el país, aunque la razón principal de las protestas es la paupérrima condición en que viven, pese a poseer el país una riqueza enorme en petróleo.

Y eso influye en las manifestaciones que hacen caso omiso de la reciente dimisión del primer ministro Adil Abdul-Mahdi por su incapacidad de erradicar la corrupción, crear empleos y mejorar servicios públicos.

En la sureña localidad de Diwaniya, una de las más pobres del país, Umm Salah todos los días va a protestar en la entrada del consejo provincial.

La viuda de 57 años de edad condena al Gobierno junto a sus siete hijos, ninguno de los cuales consigue trabajo. Caminan cuatro kilómetros para llegar al sitio de la protesta.

'Mi esposo murió hace cuatro años porque no podíamos pagar el tratamiento médico en clínicas privadas u hospitales en el extranjero', relató Salah.

Iraq sufre de un sistema de salud en extremo deteriorado, con dependencias poco equipadas y médicos a menudo bajo amenazas de disputas políticas o tribales.

La nación árabe ocupa el segundo lugar dentro de la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo, pero esa riqueza no significa nada para una de cada cinco personas que vive en la pobreza y 25 por ciento de los jóvenes está desempleado, dice el Banco Mundial.

Los jóvenes representan 60 por ciento de la población iraquí de 40 millones de personas y hay sombríos pronósticos ante anuncios de menor rentabilidad del crudo en la medida en que el mundo busque alternativas energéticas.

Por ahora, los manifestantes culpan a las asombrosas tasas de desempleo de un sistema de mecenazgo que reparte el trabajo basado en sobornos, conexiones familiares o afiliación partidaria en lugar de méritos.

Impulsados por la corrupción oficial, el desempleo y la carencia de servicios públicos, las multitudes desoyen promesas del gobierno de promulgar reformas y en cambio reclaman eliminación total de la clase dominante.

Con unas elecciones anticipadas, volverán las mismas caras a la cúpula gobernante. Solo se redistribuirán cargos, afirmó Thawrah al-Ezzawi, uno de los participantes en la concentración frente a la plaza capitalina Tahrir.

A juicio de Al-Ezzawi esa promesa de comicios no funcionará para el pueblo iraquí que aún espera un cambio real.

'El sistema necesita cambiar por completo, y las personas en el poder deben rendir cuentas. No pueden pensar en que con irse se resolverá la situación', agregó.

Durante décadas, Iraq fue un estado de un solo partido gobernado por el partido Baath de Saddam Hussein, pero todo cambió tras la invasión y ocupación liderada por Estados Unidos.

Washington instaló un sistema político que dividió el gobierno y las principales posiciones oficiales con un sistema de cuotas basado en afiliaciones étnicas y religiosas.

De tal modo, según estima la percepción popular, se facilitó el enriquecimiento de unos pocos, mientras la inmensa mayoría soporta dificultades económicas y servicios públicos deficientes.

Aymenn Jawad al-Tamimi, un analista independiente, dijo que una votación anticipada no conducirá a un cambio significativo, en tanto que los iraquíes se enfrentarán a la misma ecuación de partidos.

'Se necesita una nueva generación de políticos que piensen más allá de su beneficio personal y abandonen el orden establecido por Estados Unidos', apuntó.

*Armando Reyes Calderón, Corresponsal en El Líbano

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