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Altos del Golán sirios: La complacencia estadounidense hacia Israel

La propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, recibió la repulsa casi unánime de la comunidad internacional

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El rechazo de la comunidad internacional al reconocimiento estadounidense de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán sirios revela hoy la ceguera política de Washington, en su afán por complacer a su mejor aliado regional.

La propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, recibió la repulsa casi unánime de la comunidad internacional, la cual calificó de polémica, arbitraria e ilegal esa decisión.

Más si se tiene en cuenta que la medida contradice la resolución 497 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1981, que nombra a Israel como 'la potencia ocupante'.

El Gobierno sirio, principal afectado, dijo que reconocer a Tel Aviv como dueño de la meseta de mil 200 kilómetros cuadrados, ubicada a 60 kilómetros al suroeste de Damasco, era una bofetada al mundo.

Las autoridades sirias reclamaron enérgicamente su disposición a recuperar 'por todos los medios disponibles' dichos territorios, arrebatados durante la Guerra de los Seis Días en 1967 que enfrentó a Israel con una coalición de países árabes, incluido Damasco.

En tanto, Rusia manifestó que la decisión puede provocar una nueva oleada de tensiones en una zona de por sí propensa a los enfrentamientos de marcado carácter histórico e ideológico.

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Donald Trump y Benjamin Netanyahu

El Gobierno cubano se sumó al rechazo internacional y condenó la 'nueva maniobra de Washington que vulnera los intereses legítimos del pueblo sirio y de las naciones árabes e islámicas'.

 Rusia, y otros países, la isla caribeña alertó sobre las graves consecuencias para la estabilidad y la seguridad en el Medio Oriente y el consecuente incremento de las tensiones.

El portavoz de la Oficina de Relaciones Exteriores de Pakistán, Muhammad Faisal, comunicó que la decisión estadounidense representa 'una grave violación de la Carta de Naciones Unidas, el derecho internacional y las Resoluciones aplicables del Consejo de Seguridad de la ONU'.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, enfatizó, a modo de legitimar lo aprobado por ese organismo, que 'el estatus de los Altos del Golán no ha cambiado'.

A través de un comunicado, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados exigió al Consejo de Seguridad que asuma su responsabilidad ante la medida.

La nota divulgada en la agencia siria de noticias SANA, refirió que el Consejo 'debe condenar las provocaciones estadounidenses de manera clara e inequívoca por constituir una escalada y una grave violación del derecho internacional'.

El reconocimiento de la soberanía israelí sobre el Golán sirio es otra medida de confrontación abierta y de respaldo 'ciego' por parte de Estados Unidos a Israel, estiman analistas.

Salirse del acuerdo nuclear con Irán y el Grupo 5+1, así como trasladar la sede de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, constituyeron acciones similares anunciadas previamente por Trump, que persiguen el mismo propósito.

El aval que Washington ofrece a Israel para que este imponga sus leyes en ese territorio sirio ocupado es otra decisión errónea de política exterior del republicano ocupante de la Casa Blanca, según entendidos.

Las convenciones de la ONU al respecto recogen que la intención israelí de administrar el Golán sirio ocupado desde 1967 es nula, sin efecto y sin derecho internacional.

Tel Aviv, como país vencedor de la Guerra del 67, arrebató la mayor parte de estos territorios a Siria y se opuso a los intentos de este último país de recuperar la región durante el conflicto de 1973.

Las dos naciones firmaron un armisticio un año después que declaró una zona desmilitarizada de 70 kilómetros entre los territorios controlados y vigilada por fuerzas de la ONU.

Sin embargo, Israel no solo se anexó esa región siria en 1981, si no que se apropió también de territorios libaneses y de Cisjordania, incluida la ciudad de Jerusalén.

Desde ese momento, Damasco y Tel Aviv mantuvieron una guerra casi silenciosa que coloca ahora nuevamente la atención del mundo, tras la desacertada decisión de Trump.

La zona es de gran importancia estratégica en el ámbito político, económico y militar de la región y donde existen más de 30 asentamientos judíos con unas 20 mil personas, según datos de la ONU.

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