“Israel no puede manipular la historia y negar los derechos de los palestinos”

La historia pasada y presente de Jerusalén y la relevancia de la ciudad para judíos, musulmanes y cristianos están en el centro de las atenciones luego de la declaración de Donald Trump apuntando realizar únicamente las aspiraciones de Israel.

Salim Tamari*
Salim Tamari*

Sobre el tema se entrevistó el profesor Salim Tamari, sociólogo e historiador de Jerusalén. Director del Institute of Jerusalem Studies y la la revista internacional Jerusalem Quarterly, Tamari, después de la conferencia de Madrid en 1991, participó de la única negoción oficial –sin resultados- realizada aún hoy por árabes e israelíes sobre el derecho al regreso para los refugiados palestinos de la guerra de 1948.

Reportaje de Michele Giorgio, fue publicada en el periódico Il Manifesto (6/12/17). La traducción es de Moisés Sbardelotto.

La entrevista

La mayoría de los israelíes, cuando hablan de Jerusalén, enfatizan exclusivamente el vínculo de la ciudad con el judaísmo, y el primer ministro Netanyahu, describió la declaración de Trump como una énfasis de la identidad histórica y nacional de Israel. Pero Jerusalén tiene importancia igual tanto para los palestinos y los árabes como para los musulmanes y cristianos de todo el mundo.

Salim Tamari - Para los árabes, Jerusalén no es tan solo una identidad. Ella fue y es el locus de la pasión de Cristo y de oración para los palestinos cristianos. Y para los musulmanes, Jerusalén es la ciudad del viaje nocturna de Mahoma y el lugar en que está la Explanada de al-Aqsa, el tercer lugar santo del Islán. Por eso los sentimientos y el apego de los árabes y de los palestinos, que son musulmanes y cristianos, por Jerusalén, no son menos importantes y significativos de lo que sienten los judíos. La historia de Jerusalén evidencia claramente, Israel no puede manipularla como lo cree y, en última análisis, no puede enorgullecerse  de un derecho exclusivo sobre la ciudad.

Mientas tanto, Trump, contra las resoluciones internacionales y el riesgo de desencadenar una grave crisis, reconoció Jerusalén como capital de Israel, y la embajada estadounidense, temprano o tarde, será transferida de Tel Aviv para Jerusalén. ¿Qué es lo que cambia concretamente la declaración del presidente de Estados Unidos?

Salim Tamari - Estamos ante un cambio de la posición estadounidense (sobre Jerusalén) que, en términos prácticos, no cambia mucho en relación a la situación que se conoce. Localmente. Vemos manifestaciones de cólera de palestinos y árabes contra esa acción de fuerza de Estados Unidos, pero los mayores reflejos, entiendo, serán sobre el status de Washington en la mediación entre israelíes y palestinos. El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel manda al espacio la posición mantenida por EUA por décadas, es decir, que el status de la ciudad se defina por negociaciones finales entre israelíes y palestinos. Estados Unidos, más que antes, no tiene títulos y credibilidad para se presentar como mediador entre las dos partes.

Se llegó al fin del proceso diplomático que justamente Estados Unidos había iniciado en Madrid y que, en 1993, convergieron en los acuerdos que Israel y la OLP alcanzaron secretamente en Oslo.

Esa iniciativa estadounidense, basta con mirar alrededor, fracasó hace mucho tiempo. Y Trump, hace un años, se mueve fuera de la ruta trazada por sus predecesores después de Oslo. En el inicio del año el abandonó la solución de dos Estados, Israel y el Estado Palestino, que fue la sustentación de las negociaciones apoyadas, particularmente por Estados Unidos y por Europa. El presidente estadounidense trabaja por su “Gran Acuerdo” entre Israel y el mundo árabe y sigue líneas diferentes de las que se conoce hasta hoy. Trump busca alcanzar objetivos que no estuvieron en la agenda de ningún de sus antecesores.

Sin embargo, sin querer, Trump desencadenó un movimiento que no es favorable a Israel. Con su anuncio, llamó atención para Jerusalén, despertó nuevas pasiones en los palestinos. Indirectamente, Trump forzó a los países árabes y occidentales a tomar nuevamente  posición en apoyo a los derechos de los palestinos sobre Jerusalén y sobre el futuro de la ciudad. Y no tardará mucho para surgir graves discriminaciones de los israelíes contra los árabes en Jerusalén. Yo creo que no soy un optimista, pero, ese desprecio internacional no se veía hace mucho tiempo y podrá caer contra aquellos que hoy, en Israel, festejan las palabras de Trump

*Original de IHU, revista virtual de la Unisinos

 

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