Prensa Latina

La importancia geopolítica del mega oleoducto construido para conectar China y Rusia

La expansión de las asociaciones articuladas entre países es un desafío a las afirmaciones hegemónicas de los Estados Unidos

El gasoducto Fuerza de Siberia, entre Rusia y China, coloca hoy un ladrillo en la casa geoestratégica construida por ambos países en beneficio mutuo de sus economías y en detrimento de planes hegemónicos defendidos por Estados Unidos.

La inauguración del tramo entre el yacimiento de Chaindisk, en Yakutia, y la localidad fronteriza con China de Blagovenshesk, con una extensión de dos mil 200 kilómetros, tiene crucial significado económico, tecnológico, social y geopolítico.

En lo económico, se trata del mayor contrato en la historia de Rusia, cuando se da cumplimiento al documento firmado en ese sentido en mayo de 2014 entre el gigante gasífero Gazprom y la Compañía China de Hidrocarburos (CNPC) por 400 mil millones de dólares, para 30 años.

Además, la realización del gasoducto, a un costo de un billón de rublos (15 mil 450 millones de dólares), benefició a la economía nacional al emplear en sus obras a 10 mil trabajadores, con el uso de 130 mil tuberías, con un peso de casi dos millones de toneladas.

El tramo obligó a construir un centro de producción, compresión y envío de gas natural en Chaindisk, una zona mucho menos explotada hasta el momento por Rusia para la producción de una parte de sus reservas, calculadas entre los 47 billones 800 mil y 73 billones de metros cúbicos.

La construcción de pasos por 10 grandes ríos y otros 100 riachuelos y zonas pantanosas, obligó a crear una nueva vía de comunicación, en la que debieron emplear o estrenar tecnologías específicas que quedan listas para experiencias similares en el futuro.

El gasoducto en su tramo hasta la frontera china necesitó del trabajo de al menos cuatro mil unidades técnicas especializadas como excavadoras, grúas, tractores, maquinarías para la fundición y traslado de tuberías, entre otras.

Aunque demoró cinco años para su terminación, la idea de construir el gasoducto la sugirió el presidente ruso, Vladimir Putin, en 2012, en un momento en que quizás hubo más dudas que ahora sobre la necesidad de su existencia, pero con el tiempo aumentó su valor geoestratégico.

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El oleoducto Fuerza Siberia entre Rusia y China

Diversificación e independencia de Europa

Rusia, además de diversificar sus suministros, para salir de la dependencia del principal destino de su gas natural, es decir Europa, también abre paso a uno de los mercados de grandes perspectivas de consumo del referido combustible.

De acuerdo con el diario Izvestia, en los últimos años el consumo de gas natural en el gigante asiático aumentó en un 33 por ciento, mientras que el volumen del gas importado superó el 43 por ciento.

Rusia, con una cuarta parte de las reservas probadas de gas del mundo y una producción anual promedio cercana a los 725 mil millones de metros cúbicos, puede cubrir las mencionadas necesidades de China, en especial, en su zona norte, donde el gas de este país carece de competencia.

En la región norte china, a diferencia de la occidental, donde funciona un gasoducto con Turkmenistán, en Asia Central, o la rivera del Pacífico, repleta de estaciones para recibir gas comprimido, prevalece la producción de carbón, un combustible cuyo uso se reduce visiblemente.

Los parámetros y compromisos ecológicos de Beijing llevan a un mayor empleo del gas natural, para lo cual resulta insuficiente su producción nacional de poco más de 108 mil 400 millones de metros cúbicos anuales.

El diario digital Vzgliad recuerda que en estos momentos, las tres quintas partes del total del consumo del referido combustible del gigante asiático llegan a través de suministros de buques con gas comprimido.

Pero el rotativo recuerda que el paso de esas embarcaciones por el estrecho de Malaca, donde Estados Unidos a menudo realiza maniobras para supuestamente practicar acciones anti piratas, con lo cual asegura allí su presencia, es un gran riesgo para la economía china.

Ahora, desde el punto de vista social, Fuerza de Siberia contribuye a la formación de una red nacional de distribución que beneficiará a al menos 38 mil empresas y viviendas del Lejano Oriente ruso y contribuirá a una mayor gasificación de la república de Yakutia y la región de Amur.

De igual forma, en una segunda etapa de completamiento de Fuerza de Siberia, se debe terminar un tramo de 800 kilómetros entre el referido depósito de Yakutia y la localidad de Kavitmisk, en los yacimientos de Irkutsk, que se unirán para producir 38 mil millones de metros cúbicos.

Además, se espera que el funcionamiento del gasoducto garantice empleo por varios años para unas tres mil personas, mientras que en su construcción estuvieron implicadas empresas metalúrgicas, constructoras, tecnológicas y de fabricación de maquinarias.

Tras concluirse los tres mil kilómetros de Fuerza de Siberia, se espera la edificación en la zona siberiana de una planta de procesamiento de gas, cuya primera etapa deberá estar lista para 2021, mientras su plena capacidad la alcanzará en 2025.

En esa obra participan 16 mil trabajadores y su terminación dejará listo el camino a Rusia para convertirse en productor y exportador de etanol, propanol y butano, entre otras sustancias, para la zona asiática.

A ello se une la creación de una subestación para distribuir gas que garantizará el suministro ininterrumpido de combustible al nuevo cosmódromo Vostochni (Oriental), en la región de Amur.

Consideraciones geopoliticas

La entrada en marcha de Fuerza de Siberia refuerza la armazón de socios estratégicos que construyen Moscú y Beijing, la cual ya se extiende a la defensa de posiciones comunes en política internacional y el refuerzo de la colaboración militar, sin llegar a una alianza.

El suministro de 38 mil millones de metros cúbicos a China reduce considerablemente las posibilidades de venta de gas comprimido norteamericano a ese gigante asiático.

Además, un mayor acercamiento de China y Rusia en varios parámetros, incluido en la idea de crear alternativas a la prevalencia del dólar en las acciones financieras en el orbe, constituye un desafío a las pretensiones hegemónicas de Washington.

El diario The Wall Street Journal, que cita a una antigua agente de la Agencia Central de Inteligencia, presentada ahora como especialista económica, reconoce la existencia de ese desafío, en medio del deterioro creciente de los nexos entre Beijing y Washington.

Por otro lado, el gasoducto abre perspectivas para el reconocimiento de Rusia como potencial suministrador de gas en la zona asiática. De hecho, ya se discute la posible construcción del gasoducto Fuerza de Siberia 2, para unir yacimientos rusos con la zona occidental china.

Nada más conocerse esas posibilidades, Kazajistán y Mongolia anunciaron su interés en participar en ese nuevo esquema. Aunque su negociación será más difícil, pues en el flanco occidental Rusia enfrenta a Turkmenistán como rival, se espera que las negociaciones fructifiquen.

En el caso de Fuerza de Siberia, aunque se mantiene reserva sobre las tarifas, el diario digital Vzgliad calcula que el precio negociado es similar al abandonado por los europeos, es decir, poco más de 220 dólares por cada mil metros cúbicos.

Rusia suministrará en 30 años más de un billón de metros cúbicos de gas a China en un contrato fijo, lo cual significará para ese país asiático un refuerzo de su seguridad energética, al evitar con ello inestabilidad en los suministros o vaivenes de los precios.

Todo ello parece apuntar a una construcción paulatina, con piezas cada vez más sólidas y justificadas, de una asociación estratégica entre Rusia y China, algo que en todo momento temió Estados Unidos, recuerdan analistas.


*Antonio Rondón, Corresponsal Jefe de Oficina de Moscú en Rusia

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