Prensa Latina / Ileana Piñeiro

Gobierno Macron: ¿Qué hay tras la contrarreforma de las pensiones en Francia?

El objetivo del gobierno francés es disminuir en un 20 por ciento el nivel de las pensiones públicas, según explica el economista Henri Sterdyniak

Francia lleva a cabo su segunda jornada de huelga general en menos de una semana, que ha venido acompañada por un paro indefinido en el transporte desde el 5 de diciembre, y ha provocado enormes complicaciones en las comunicaciones urbanas e interurbanas.

La protesta no solo cuenta con un gran apoyo en las calles, tanto por parte de los principales sindicatos como de numerosas organizaciones políticas y sociales, sino también por la opinión pública que comparte mayoritariamente las demandas exigidas por el movimiento contra el proyecto de ley de reforma del sistema público de pensiones.

La estrategia del gobierno francés ha sido tratar de dividir a los trabajadores mediante compensaciones puntuales a distintos sectores profesionales, como ha prometido hacer con los médicos y los profesores, sin entrar en el fondo de la cuestión, que es su proyecto de unificar en un solo régimen todas las pensiones, eliminando los 42 actuales.

La propuesta forma parte del esquema neoliberal impuesto a escala europea, con el que se busca reducir la inversión pública en políticas sociales y beneficiar al capital privado, y existen ejemplos en países cercanos que certifican claramente los perjuicios que supone para los asalariados.

Es el caso de Suecia, donde el poder adquisitivo de los jubilados es un 25 por ciento más bajo que el de un trabajador en activo, con un nivel de pobreza entre los pensionistas del 16,8 por ciento y que afecta especialmente a las mujeres, o en Alemania donde los ingresos medios son un 15 por ciento inferior.

El objetivo del gobierno francés es disminuir en un 20 por ciento el nivel de las pensiones públicas, según explica el economista Henri Sterdyniak, director de departamento del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE), para tratar de hacer frente al aumento del número de jubilados con respecto a la población activa, previsto en un 25 por ciento de aquí a 2050.

Pero sobre todo para acabar con 'la idea predominante en las altas esferas europeas de que en Francia hay demasiados impuestos y demasiado gasto público', persiguiendo el modelo anglosajón, y para ello hay que reducir el gasto público, rebajando las pensiones como busca esta ley, disminuyendo las prestaciones por desempleo como ya aprobó el Parlamento o recortando el presupuesto sanitario.

En todo caso la contrarreforma anunciada agrandará la brecha a la hora de la jubilación entre los asalariados y los directivos o los profesionales liberales, y también creará una fractura intergeneracional, pues los trabajadores más jóvenes tendrán que alargar su vida laboral para llegar al mínimo de años cotizados que serán 43.

Prensa Latina / Ileana Piñeiro
La protesta no solo cuenta con un gran apoyo en las calles, tanto por parte de los principales sindicatos como de numerosas organizaciones

Hasta el momento Francia cuenta con un sistema público, universal, obligatorio y basado en los años de cotización y su progresión en el tiempo, privilegiando a los salarios más bajos a la hora de calcular el importe de la pensión, mientras que el modelo por puntos previsto elimina este principio de solidaridad asignando subsidios proporcionales a la cotización, con lo se beneficiará a las rentas más altas.

Un patrón acorde con los fondos de pensiones privados, en Francia son prácticamente inexistentes, que sigue la lógica neoliberal de que 'quien más tiene, más gana' y con el que las empresas serán las principales beneficiadas, pues no se les pedirá que incrementen las cotizaciones sociales.

El actual modelo, denunciado por el gobierno como injusto y no igualitario, permite por ejemplo que el importe de todas las pensiones oscile entre el 72 y 74 por ciento de los últimos salarios, a pesar de existir diferentes regímenes, que personas con largas carreras profesionales puedan retirarse a los 60 años, o que en determinadas profesiones por su riesgo o dureza puedan hacerlo a partir de los 55 años.

En este sistema cualquier persona sabe al final de su carrera el monto de su pensión, en el modelo por puntos si bien se conocerá la cantidad que se cotizó no así el importe a cobrar, puesto que el ejecutivo determinará el valor de cada punto no en función del salario mínimo o la inflación, sino del equilibrio presupuestario del Estado, por lo que podrá recortar las pensiones de manera discrecional.

No es por tanto un problema económico, como todos los sindicatos han denunciado repetidamente, sino ideológico, que pasa por alto cuestiones tan obvias como que aumentando el número de cotizantes (trabajadores) o sus aportaciones se podrían cubrir de manera más justa las remuneraciones de los pensionistas, sin afectar al equilibrio financiero del sistema público.

El principal sindicato del país, la Confederación General del Trabajo (CGT), elaboró y presentó al ejecutivo una serie de medidas en esa línea, relativas a equiparar legalmente los salarios de hombres y mujeres, establecer que todas las formas de trabajo están sujetas a contribuciones, incluyendo a empresarios y directivos, o fijar medidas vinculantes a las empresas y las plataformas digitales.

El ahorro que podrían acarrear estas propuestas fueron cuantificadas por el sindicato en '120 mil millones de euros en la próxima década', lo que permitiría hacer frente al creciente número de pensionistas sin tener que reducir la cuantía de las jubilaciones, sin embargo ninguna de esas razones parece ser del interés del gobierno.

La proyectada reforma de las pensiones trata de reforzar el modelo neoliberal cuya orientación hacia la rentabilidad económica es contraria al beneficio social, y aumenta la presión tanto sobre los trabajadores activos como sobre los pensionistas, que se verán obligados a alargar su vida laboral y acercarse a los seguros privados como una necesidad inevitable.

El presidente Emmanuel Macron ha tratado de convencer con falsas promesas sobre las ventajas de su propuesta a una opinión pública que se está mostrando claramente en contra de ese tipo de medidas neoliberales, de ahí el movimiento de 'chalecos amarillos', los paros y huelgas en los hospitales, y ahora una masiva movilización en las calles contra su plan de pensiones que podría forzar su caída. 


*Antonio Cuesta, corresponsal de Prensa Latina en Francia

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