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Estados Unidos: las luchas de las mujeres en busca igualdad y equidad salarial

A pesar de algunos avances en años recientes la disparidad salarial se amplía de manera considerable

En Estados Unidos las mujeres buscan igualdad con los hombres en diversas áreas en momentos en que su voto es sustantivo y puede inclinar la balanza en una elección presidencial.

El tema afloró en ocasión de celebrarse el 2 de abril último el Día de Equidad Salarial para la mujer, cuando la brecha que separa a las féminas de los varones es notoria en cuanto a un pago igualitario.

El rostro de la pobreza es el de una mujer trabajadora señaló un editorial del diario californiano La Opinión al precisar que las latinas enfrentan un doble desafío a la hora de la compensación laboral. Son las más perjudicadas por un sistema inherentemente discriminatorio, puntualizó el informador.

La celebración de esta fecha se determinó contando el promedio de cuántos días más tiene que trabajar una mujer en 2019 para recibir la misma compensación que un hombre a lo largo de 2018, indicó el rotativo.

En términos generales la disparidad es preocupante pues se estima que un 42 por ciento de las madres son la fuente de ingreso único o principal del hogar estadounidense.

Un reporte publicado por la Universidad Mount Saint Mary´s asegura que las latinas son las que tienen el margen más grande con respecto al pago que reciben los hombres.

El promedio nacional de todas las mujeres es 23 por ciento menos de salario que el los hombres. Por cada dólar recibido por un hombre, una latina obtiene 0.43 centavos. En general, una mujer blanca gana 0.80 centavos por cada dólar que recibe un hombre, y una mujer afroamericana recibe 0.60.

Por ejemplo, estadísticas del estado de California, considerada la quinta economía del mundo y uno de los estados más avanzados en el trato a las féminas, muestran que las mujeres pierden 78.6 mil millones de dólares por la diferencia salarial.

Cifras de la Oficina del Censo estadounidense aseguran que la media de ingresos de las mujeres en el ya lejano 2011 representó el 77 por ciento de la de los varones, aunque la diferencia entre 1991 y 2000 se estrechó en cuatro puntos.

Pese a algunos avances en años recientes la disparidad salarial se ampliaría de manera considerable, ya que la mujer tiene más probabilidades que el varón de trabajar a jornada parcial para atender al cuidado de los hijos u otros familiares.

Otra cara el problema es que las ocupaciones masculinizadas suelen tener salarios más elevados que las que tienen mayoría femenina, aunque sea necesario un nivel de formación similar.

Otro de los factores que más contribuyen a la desigualdad de ingresos es la carencia de apoyos a la maternidad, ya que Estados Unidos es la única nación industrializada cuya legislación no contempla permisos por maternidad retribuidos.

Por otra parte, y a favor de los esfuerzos de las féminas, estimados sostienen que la eliminación de la disparidad salarial tendría un efecto estimulante sobre la economía estadounidense, que incrementaría el Producto Interno Bruto entre un tres y un cuatro por ciento, más del doble que la ley de estímulo económico que contribuyó a que Washington superara la última recesión.

La desigualdad se mantiene en el país pese a que la discriminación salarial en razón de género está prohibida por la Equal Pay Act (EPA), aprobada en 1963, la cual impide el pago de salarios diferentes a mujeres y hombres para puestos de trabajo que exijan el mismo nivel de capacitación, esfuerzo y responsabilidad y que se desarrollen en condicionales laborales similares.

En general en el país, las mujeres que cuentan con empleo a tiempo completo reciben el 80 por ciento del sueldo de los hombres, según las estadísticas de la Oficina del Censo, elemento que muestra parte del problema.

Estudios indican también que en las 50 mayores ciudades del país, una fémina recibe un salario de sólo 74 centavos por cada dólar que gana un hombre, lo que supone una brecha salarial de género del 26 por ciento, según datos de RentCafe.com.

Ese sitio precisa que en esas metrópolis los varones solos ganan un promedio de 32 mil 451 dólares al año, mientras que las mujeres solas ingresan una media de 24 mil 115 dólares, otro ejemplo de desigualdad.

Las estadounidenses son víctimas del sistema discriminatorio que las disminuye ante los del sexo opuesto pese a que su voto es clave a la hora de elegir al presidente del país, entre otros cargos, como demostraron en su apoyo a la remontada demócrata en noviembre de 2018 para el dominio de la Cámara de Representantes.

El voto femenino fue un referendo contra el presidente Trump en noviembre y se espera tenga una inclinación demócrata en 2020 cuando este aspira a reelegirse, estiman algunos expertos.

Sin embargo, Trump es un obstáculo difícil sobre todo porque sabe aprovechar la oportunidad que le dan los demócratas, que no terminan de encontrar ni líder ni mensaje que cale en el electorado.

Ya en 2012 se vio la brecha de género en el apoyo entre candidatos, la mayor en décadas, con hasta 20 puntos porcentuales de diferencia en el respaldo de las mujeres a favor de la demócrata Hillary Clinton.

Ahora cuando los del Partido Demócrata comienzan las escaramuzas para llevar un candidato capaz de ganar la Casa Blanca, las mujeres de esa agrupación lanzan candidatas al ruedo.

Las senadoras Elizabeth Warren, Amy Klobuchar, Kamala Harris, entre otras, están en la lista de candidatas para las elecciones presidenciales de 2020, una contienda en la que los republicanos confían en la popularidad de Trump.

Hasta seis mujeres anunciaron ya oficialmente su campaña electoral con el propósito de convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos luego de que 45 hombres ostentaran ese cargo.

En este grupo, algunos análisis hablan de Harris, una legisladora de California que goza de altos índices de aprobación entre los miembros del Partido Demócrata.

'Verdad, justicia, decencia, igualdad, libertad, democracia. Estas no son solo palabras. Son los valores que como estadounidenses apreciamos, y están todas en juego ahora', argumentó Harris en su alocución al anunciar su campaña electoral.

Por su formación, la legisladora californiana sería representante de una candidatura de unidad cuando la mayoría de los integrantes de la agrupación identificada con el color azul quieren a alguien 'que parezca capaz de pulverizar a Trump en un debate'.

Pero, en este largo camino de las féminas para alcanzar la igualdad en un país donde el machismo aflora en la política, muchos se preguntan: ¿Es Estados Unidos demasiado racista y sexista en este momento para elegir a una mujer negra? ¿O la nominación de una mujer negra sería, de hecho, la refutación perfecta para Trump?

*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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