Prensa Latina / Foto: Norbel González Lazcano

Sri Lanka: una nación y un pueblo que no olvidan al líder revolucionario 'Che' Guevara

Seis décadas después del establecimiento de relaciones entre Cuba y Sri Lanka, la imagen de la heroica guerrilla despierta pasiones en Sri Lanka

Ya sea en adhesivos en los taxis locales llamados tuc-tuc, en una tienda o en lo que fuera una plantación cauchera, la imagen del Ernesto 'Che' Guevara está por todo Sri Lanka, isla visitada por el guerrillero en 1959.

Lo conocen como 'Chegüera', así lo pronuncian en cingalés y tamil, los dos idiomas que hablan los habitantes de esta pequeña nación del sur de Asia.

La imagen del Guerrillero Heroico despierta pasiones en Sri Lanka en dos sentidos: por un lado están quienes persiguen la historia de su breve estancia en la llamada Perla del Índico a solo ocho meses del triunfo de la Revolución cubana y, por otro, los que lo idealizan casi como una deidad.

Prensa Latina / Foto: Norbel González Lazcano
La imagen de la heroica guerrilla despierta pasiones en Sri Lanka

Aunque la mayoría desconoce detalles sobre la dimensión real de ese hombre con boina y barba, sí admiran al revolucionario latinoamericano al que no solo recuerdan los más viejos o los esrilankeses que estudiaron en Cuba.

Foto: Norbel González Lazcano 


Él llegó al lugar el 6 de agosto de 1959, tan distante geográficamente de La Habana, luego que el Comandante en Jefe Fidel Castro le encargara el viaje con el objetivo de establecer relaciones con un grupo de naciones de África y Asia.

Foto: Norbel González Lazcano 


Ese fue un viaje muy importante para afianzar la Revolución cubana, establecer nuevos vínculos políticos, comerciales y culturales con países distantes geográficamente pero cercanos en el pensamiento y la acción revolucionaria, explicó la exdiplomática cubana Olga Chamero, quien fuera embajadora en Colombo entre 1984 y 1990.

El médico y combatiente revolucionario Omar Fernández, quien acompañó al Che en el periplo de tres meses, contó a Prensa Latina que visitar la entonces isla de Ceilán no estaba previsto en el itinerario inicial.

Foto: Norbel González Lazcano 


Decidieron incluirlo mientras se encontraban en Singapur, por ser el primer país asiático en reconocer el gobierno cubano tras el triunfo revolucionario y que había oficializado las relaciones diplomáticas pocos días antes, el 29 de julio de 1959.

Al llegar a Colombo, recordó Fernández, los recibió el primer ministro Solomon Bandaranaike y durante la breve estancia de tres días se reunieron con otras autoridades para llegar al primer acuerdo bilateral, firmado por el Che y el ministro de Comercio, R.G. Senanayake.

archivo

Según el documento, Cuba vendería 20 mil toneladas de azúcar a Sri Lanka, que a su vez enviaría a la isla caribeña especias típicas como canela, cardomomo y pimienta, entre otras.

Foto: Norbel González Lazcano

'Buenas perspectivas económicas se abren para el intercambio para los dos países, pues Ceilán no produce azúcar y nosotros consumimos algunos de sus productos como cerda, goma, aceite de citronela, té', así describió el Che aquel convenio en una crónica publicada en la revista Verde Olivo el 16 de noviembre de 1959.

Sigiriya y otras ruinas que visitó

El Che y la delegación que lo acompañó realizaron un recorrido por varias regiones de Sri Lanka para conocer la cultura milenaria de ese país, donde predomina la religión budista.

Visitaron, por ejemplo, las ruinas de Polonnaruwa, en la región norte, donde se desarrolló una avanzada civilización situada a la orilla de un enorme lago artificial que construyeron en esa zona para poder cultivar la tierra seca.

Recorrieron también la región montañosa de Kandy, en el centro de la isla, y llegaron hasta la Universidad de Ceilán, sitio donde estuvo años antes el joven líder estudiantil cubano José Antonio Echeverría.

Según recordó Omar Fernández, uno de los sitios que más los impactó fue el de las ruinas de la Roca de León de Sigiriya, también en la parte central del país, una piedra de 200 metros de altura en cuya cima se encuentran los restos de un antiguo palacio.

El enviado de Fidel a tierras asiáticas calificó ese como uno de los más extraordinarios castillos que la imaginación del hombre pueda concebir. 'La historia parece un cuento para niños', expresó el Che.

Cuenta la leyenda que el menor de uno de los hijos de un monarca de la región mató a su padre para obtener los beneficios del trono correspondiente a su hermano, y luego, temeroso de la venganza, construyó su palacio en la cumbre de la escarpada roca.

'La historia acaba, como en las de niños, con el triunfo del hermano bueno que metió en la cárcel al malo y gobernó unos cuantos años más', concluyó el Che.

Nace una caoba, nace una amistad

Indudablemente donde el Che dejó para siempre su huella en Sri Lanka fue en Horana, Yahalakelle State, a unos 40 kilómetros al norte de la capital esrilanquesa donde el representante del gobierno cubano visitó una plantación de caucho propiedad de H.C. Peiris.

Dingiri Mahattaya, que trabajaba en esa finca, vio al Che conversar por cerca de una hora con el señor Peiris sobre los métodos de siembra y explotación del árbol del caucho en una silla que ahora conservan allí como una reliquia en la sala de la casa.

Ha pedido de los anfitriones, el Che y la delegación que lo acompañaba al terminar la plática plantaron una caoba que en aquel entonces medía unas pocas pulgadas.

Foto: Norbel González Lazcano


Mahattaya, el único esrilanqués vivo testigo del momento, mira, toca y admira con orgullo el 'mahogany', como él le dice a la planta que hoy mide cerca de 20 metros de altura.

Archivo


La caoba es un árbol robusto, fuerte, durable y no por gusto fue ese el árbol que se sembró, consideró Enna Viant, funcionaria de la cancillería cubana que fue embajadora en Sri Lanka entre 2004 y 2008.

Este año, al cumplirse seis décadas del establecimiento de relaciones entre Cuba y Sri Lanka, el ministro de Estado para la Relaciones Exteriores de ese país, Vassantha Senanayake, devolvió el gesto en territorio cubano.

El diplomático plantó otra caoba en la ciudad central cubana de Santa Clara, a pocos metros del complejo escultórico donde descansan los restos del Che.

Cuando uno se imagina lo pequeñita que era la planta en aquel momento vemos el simbolismo - expresa Viant - porque ahora es un árbol grande, firme, que demuestra cómo la semilla de la solidaridad con ese pueblo ha dado frutos que van a perdurar en el tiempo.

Archivo 

Comentários