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Centroamérica y Caribe: Los tesoros arqueológicos y historias del canal de Panamá

Sumergidos en el tiempo y olvidados en la selva tropical que bordea la cuenca del canal de Panamá irrumpen hoy más de dos mil piezas arqueológicas

Símbolos flotantes y tesoros arqueológicos, hallados como parte de los trabajos de ampliación del canal de Panamá, emergen hoy como testigos del sitio más emblemático de esta ciudad capital en sus 500 años de existencia.

Con 77 kilómetros de longitud, esta maravilla de la ingeniería mundial, edificada por manos de emigrantes africanos, chinos y caribeños, es la vía acuática más corta entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico, que atraviesa el istmo de Panamá en el punto más estrecho.

En sus aguas, alimentadas por la cuenca del Chagres, no solo podemos encontrar vestigios de la presencia francesa y estadounidense, sino el paso del tiempo, en una monumental obra que se inauguró el 15 de agosto de 1914.

Desde entonces son muchas las historias y los personajes que le dan vida a este lugar, que acorta tiempo y distancia, a la vez que dinamiza el intercambio comercial y económico entre muchas regiones remotas del mundo.

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Son muchas las historias y los personajes que le dan vida a este lugar, que acorta tiempo y distancia, a la vez que dinamiza el intercambio

Grúa Titán, una leyenda flotante

Muy cerca de las esclusas de Miraflores, en el corazón del canal de Panamá, encontramos atracada a la veterana grúa Titán, símbolo del extinto poderío de la Alemania fascista de Adolf Hitler y testigo inigualable de la historia.

Construida en 1941, al calor de la II Guerra Mundial, para dar asistencia a la flota marina del Tercer Reich en la zona de combate, la potente plataforma de cinco mil toneladas de metal y 112 metros de altura, aún arranca comentarios de asombro entre quienes navegan por la centenaria vía marítima.

Y es que, pese a sus casi ocho décadas, Titán sigue en pie y laborando como el primer día, aunque sus enormes dimensiones la confinen a un reducido espacio.

Es tal el tamaño de esta mole de hierro, que no puede pasar por debajo del puente de las Américas, apenas logra hacerlo por el Centenario y supera con creces la altura del nuevo viaducto de la entrada atlántica, por lo que este símbolo flotante quedará atrapado y con un futuro incierto luego de 2025, año en que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) prevé reemplazarla.

Aunque no se conocen muchos detalles sobre su pasado servicio militar, se cree que los alemanes construyeron otras tres grúas similares para respaldar a sus submarinos.

Pero, tras la victoria del Bloque Aliado -integrado por Estados Unidos y otras naciones occidentales- todas se convirtieron en parte del botín de guerra, según narraciones que también dan fe de la llegada de Titán al canal de Panamá de la mano del ejército estadounidense, a mediados de la década de los noventa del pasado siglo.

Antes prestó servicios en el  astillero naval de Long Beach, California, donde permaneció activa hasta su traslado hacia la vía interoceánica.

Dado su enorme tamaño, la máquina llegó semi-ensamblada y tomó años acondicionarla para el trabajo, hasta que en septiembre de 1999 inició su nueva misión en aguas panameñas: ejecutar levantamientos pesados en las reparaciones o mantenimientos de las naves y compuertas del canal.

Sin embargo, otras versiones aseguran que Titán fue hundida durante la II Guerra Mundial y reconstruida tras su culminación.
Verdad o no, lo cierto es que conserva al menos varias marcas de disparos de armas de alto calibre, como cicatrices de aquella conflagración mundial, según funcionarios de la ACP.

Lo más sorprendente, tal vez, sea la conservación de la mayor parte de su estructura original, las instrucciones en alemán de sus viejas máquinas, algunas placas de la empresa constructora Siemens y hasta "espíritus de la primera tripulación".

Al respecto, no son pocos de los actuales marineros que dicen haber escuchados ruidos o ver pasear por las cabinas, la sombra de algún que otro alemán.

Pese a su historia de 78 años y a ser la grúa más antigua que funciona en el canal al ciento por ciento de su capacidad (carga 350 toneladas métricas), la autoridad marítima considera que ya es hora de pensar en el relevo, decisión que no resulta muy económica, si tenemos en cuenta que podría tener un costo de entre 50 y 80 millones de dólares, según cálculos.

Por lo pronto, muchos se preguntan cuál será el destino del emblemático ingenio flotante tras su jubilación, el cual según su capitán podría quedar anclado en el norteño puerto de Colón, al igual que su antecesora Hércules, "sin muchos pretendientes interesados en comprarla o darle algún uso".

Pero Titán y Hércules no son los únicos símbolos que en más de 100 años surcaron las aguas del canal de Panamá. También está la draga Mindi, construida en la década de 1940 y que prestó un especial servicio en los trabajos de ampliación. 

Aunque no forma parte de la estructura de la ACP, vale la pena destacar el yate Isla Morada, que perteneció al mafioso estadounidense Al Capone, y que luego de su decomiso en la década de 1960 transita por el canal, como uno de los tantos que ofrecen recorridos turísticos.

Construido en 1912 en un astillero de Massachusetts, Estados Unidos, el mítico personaje lo utilizó para el contrabando de bebidas alcohólicas durante la llamada "ley seca" que imperó en ese país entre 1920 y 1933.

Con 94 toneladas de peso y 96 metros de eslora, Isla Morada aún conserva muchas estructuras originales, entre ellas la madera de la cubierta, las escaleras de caoba que bajan al salón, la luz de búsqueda, las claraboyas redondas y el timón de cadena, mecanismo que ya no existe.

Cuando el capo entró en la prisión de Atlanta en 1932, acusado de evadir impuestos, el barco fue requisado por la Marina de Estados Unidos, que lo utilizó como "barre minas" durante la II Guerra Mundial.

Décadas después, en 1960, llegó a Panamá y durante la administración estadounidense del canal se convirtió en una especie de hotel flotante, hasta que en 2003 pasó a manos de la empresa panameña Canal and Bay Tour, que ofrece paseos en él.

Tesoros arqueológicos

Sumergidos en el tiempo y olvidados en la selva tropical que bordea la cuenca del canal de Panamá irrumpen hoy más de dos mil piezas arqueológicas, testigos de todas las etapas de la historia local, como resultado de las excavaciones realizadas para ampliar la vía acuática.

Entre los objetos escondidos en la densa vegetación del lugar sobresalen un puente de acero de la época del fallido canal francés (postrimerías del siglo XIX), túneles, drenajes y la estructura de una represa, todos remanentes del ferrocarril transístmico, que aún funciona pese a sus 164 años.

Junto a estos restos de inmuebles de gran valor histórico sobresalen cerámicas y vajillas fragmentadas, herramientas de roca como hachas y cuchillos, granadas de mortero, balas de cañón y vagones de ferrocarril usados antaño en las excavaciones del canal.

Además, se suman un centenario incinerador de basura, trincheras de defensas terrestres construidas entre 1913 y 1914 por el ejército de los Estados Unidos, un rifle Springfield de 1903 y una planta trituradora de material pétreo para la confección de cemento.

Según la especialista ambiental Zuleika Mojica y el arqueólogo Tomás Mendizábal, las piezas datan de miles de años antes de Cristo, de las etapas precolombinas, colonial, de la ocupación estadounidense y republicana.

"Hay material de todos los períodos conocidos de la historia del país", aseguró Mendizábal, y puso como ejemplo una colección de unas 500 botellas de sodas, jugos, licores, medicinas y leche, entre otras, que "serán un tesoro en unos 100 años".

Sobre el destino de estos hallazgos, ambos especialistas coincidieron en que parte de los inmuebles fueron derribados luego de ser documentados, pues estaban dentro de la ruta establecida para el ensanche del canal.

Otros, como las trincheras, drenajes y represa del ferrocarril continúan intactos para que los interesados palpen la historia centenaria de esa vía que une a los océanos Atlántico y Pacífico.

"Solo espero que el destino del tesoro arqueológico del canal de Panamá no sea el mismo devenir incierto que han tenido otras piezas de valor patrimonial en el pasado reciente", sentenció Mendizábal.

* Corresponsal jefa de Prensa Latina en Panamá.

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