Acervo Instituto Paulo Freire

El Pecado de Paulo Freire fue soñar con la utopía de un país educado y con libertad

El educador brasileño ya se eternizó y aquellos que con él aprendieron la grandeza de lo que significa ser libre siguen en su misión de educar

"Yo no concibo la existencia humana fuera del sueño y la utopía”. Frase lapidar del educador que encaraba el acto de educar y ser educado como un proceso de liberación individual necesario, es decir, sin el cual no se tiene una nación libre y soberana. 

Educar y ser educado presupone un intercambio. Todos somos sabios y todos tenemos algo que enseñar y que aprender. Esta simbiosis está en la esencia del proceso cultural y lleva a la preservación del conocimiento ancestral, que compone la raíz de la cultura nacional. 

Augusto Salazar Bondi, un sabio peruano que, como Paulo Freire, se dedicaba a la misión educadora, reclamaba de cuánto es duro convencer a ser libre a una persona que se dejó esclavizar intelectualmente. 

Paulo Freire quería precisamente eso, libertar las mentes, porque solamente una mente liberta posibilita la realización del ser humano en su plenitud.

Paulo aprendió eso en el convivió con campesinos analfabetos en la zona da mata pernambucana cuando integrante do Movimiento de Educación de Base. Vio y aprendió del saber del campesino nordestino, en que el acto de sobrevivir ya era una prueba de extrema sabiduría. 

Darcy Ribeiro, otro sabio, fue convertido en educador por Anísio Teixeira. Ambos pretendieron realizar una verdadera revolución cultural en el país, soñando y practicando el no tener ningún niño o niña fuera de la escuela. Con una escuela pública de calidad y tiempo integral, oficializaron la práctica de Paulo Freire, haciéndola política de Estado.

Ninguno de esos tres personajes, próceres de la revolución cultural necesaria, era comunista. Paulo Freire era un católico fervoroso. Anísio se formó en Estados Unidos y ahí percibió que educación es sinónimo de desarrollo. Darcy, antropólogo de formación, fue un librepensador que conquistó en Europa el título de padre de la antropología moderna. Todos ellos trabajaban para la liberación de Brasil por la educación. 

Anísio no sobrevivió para ver el colapso del Proyecto. Paulo y Darcy lograron escapar de muerte cierta recorriendo al exilio, o mejor, refugiándose donde había espacio para seguir con su misión educadora. Escaparon de la seña asesina de aquellos que tomaron el poder el 1º de abril de 1964 e impusieron a la nación 21 años de obscurantismo

Acervo Instituto Paulo Freire
Paulo Freire quería libertar las mentes porque solamente una mente liberta posibilita la realización del ser humano en toda su plenitud

El gobierno de João Goulart, un latifundista que nada tenía de comunista fue derribado por decisión del gobierno de los Estados Unidos, precisamente porque admitía el proceso libertador llevado a cabo a través de la educación. La película El Día que duró 21 años, de Camilo Tavares, contiene escenas grabadas en la Casa Blanca donde los expresidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson y el ex consejero de seguridad Henry Kissinger dan órdenes para que se derroque el gobierno brasilero.


Con la Ley de Amnistía (amnistía a medias) de 1979, conquistada a duras penas por los movimientos populares, esos dos educadores han podido volver al país y seguir, cada uno en su espacio posible, la obra revolucionaria de ofrecer educación de calidad a nuestros jóvenes, la mayor riqueza de cualquier nación. 

Darcy murió en 1997. Decía que fue perseguido por las cosas buenas que ha hecho, que jamás se arrepentiría de lo que hizo y no le gustaría de estar en lugar de aquellos que lo condenaron. 

Darcy y Anísio han creado el concepto de “Universidad Necesaria”, la universidad puesta para pensar el país. Expulsado de su tierra, Darcy reformó las universidades de Montevideo y Caracas, sirvió como asesor al gobierno de Salvador Allende, en Chile, y al servicio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) participó del proceso revolucionario de Velasco Alvarado en Perú.

De regreso al país después de la amnistía, en 1983, Darcy fue elegido vicegobernador de Rio de Janeiro, junto con Leonel Brizola gobernador, dónde implantó el proyecto de escuela de tiempo integral para todos, los Cieps, y llamó su amigo Paulo Freire para ayudarlo en la concretización de ese desafío. En los moldes de la Universidad de Brasilia (UnB), creó la Universidad Estadual del Norte Fluminense (UENF). Sus obras basilares, entre tantas, el Proceso Civilizatorio (1968) y Los Brasileros – teoría de Brasil (1972) lo ponen como uno de los principales pensadores brasileros, por su pensamiento identitario y libertador. 

Paulo Freire participó del gobierno de Salvador Allende,  dictó clases en Harvard, en Estados Unidos, estuve a servicio del Consejo Municipal de Iglesias en Suiza, en países de África asesorando gobiernos y al servicio de la UNESCO. Produjo intensa obra didáctica pedagógica, conocida como la Pedagogía del Oprimido, en realidad una pedagogía de liberación, pues ese es el sentido de su obra. 

Su libro "Educación como Práctica de Libertad”, de 1969 es, digamos, la matriz de toda su obra y de toda su existencia. Regresó a Brasil en 1980, fue recibido como profesor en la Unicamp y en la Universidad Católica de São Paulo (PUC). En 1983, con la elección de Luiza Erundina como alcaldesa de São Paulo, Paulo Freire aceptó el desafío de asumir la Secretaría Municipal de Educación. ¡Era realmente un desafío! Su sueños de poner todos los niños en la escuela se chocó con la falta de infraestructura (60% de las escuelas sin condiciones de uso). Hizo lo que pudo y creó el MOVA – Movimiento de Alfabetización de Jóvenes y Adultos. 

Paulo murió de un ataque cardiaco en mayo de 1997. Ha formado más de una generación de educadores que siguen practicando una educación libertaria. Su obra fue traducida a más de 40 idiomas y el Congreso Nacional proclamó Paulo Freire como Patrono de la Educación Brasilera. 

Los que pretenden borrar la imagen de Paulo Freire como Patrono de la Educación Brasileña solamente se apequenan y se desmerecen. Paulo ya se eternizó y aquellos que con él aprendieron la grandeza de lo que significa ser libre siguen su misión de educar aprendiendo y haciendo que la escuela, en todos sus niveles, sea el espacio donde se aprende a pensar y mirar crítica y creativamente la realidad.

 

*Paulo Cannabrava Filho es periodista y editor de Diálogos del Sur

Comentários