La invasión de la Amazonía – Realidad o leyenda?

Petersen Filho*

mapa_raposa3Publicamos abajo, declaración de un testigo ocular de supuesta Historia Secreta de la Invasión Militar de Roraima, en Amazonía, conforme me ha sido pasada en la web y algunos cuestionamientos ante los eventuales protagonistas de los hechos, junto con sus respuestas, sin alteración o censura, haciéndolo en tiempos en que las Fronteras Nacionales Mundiales, en Israel, Siria, Ucránia e Irak, cuestionadas, violadas por las potencias hegemónicas, en el actual juego geopolítico que se instala, ante el resurgimiento de Rusia y ascensión de China como potencias, por ver en la riqueza de pormenores, nombres, contexto histórico y semejanza actualísimos, presentes en la narrativa, total posibilidad, haciendo también para posicionamiento crítico de la sociedad brasilera ante tan intrigante tema. 

Historia secreta de la invasión militar de Roraima” 

Declaración de un testigo ocular:

aviao1En el momento en que tanto se habla de la codicia internacional sobre la Amazonía, de la acción de ONGs de todo tipo actuando libremente en la región Norte, de extranjeros que venden pedazos de nuestra foresta, del lío que ha sido la homologación de Raposa/Serra do Sol, de indios contra indios, de indios contra no indios, de acciones o omisiones de la Fundación Nacional do Indio (Funai), de la preocupación de las Fuerzas Armadas con referencia a los rumbos políticos que siguen aplicando para esta casi despoblada pero importantísima frontera de la nación, es más que necesario escuchar a quien sabe, quien conoce, quien tiene vivencia y alguna información de importancia.

Así, para que se quede registrado y muy bien entendido me voy a contar un hecho de magna importancia, especialmente para Roraima, y del que soy testigo ocular de la historia.

Transcurría el año de 1993 – hace ya 15 años. Era presidente de la República Itamar Franco y las presiones de algunos sectores nacionales y varios internacionales, para la homologación (a los índios) del (territorio) Raposa/Serra do Sol, eran todas fuertes y alcanzaba su auge. Se tenía como cierto que Itamar firmaría la homologación.

En la época yo era piloto de la empresa Bolsa de Diamantes que quincenalmente enviaba compradores de piedras preciosas para Uiramutã, Água Fria, Mutum y vecinos.

En el 8 septiembre de 1993, en torno de las 17 horas, llegamos a Uiramutã y encontramos una agitación poco común en la población, aterrorizada. Corría la voz de que Uiramutã sería invadida, que había muchos soldados “americanos”, ya marchando en dirección al pueblo.

La conmoción de las personas, la agitación, el ahogo era tan grande que ha contaminado a mi, y me fui a hablar con el sargento de la Policía Militar (PM) que estaba en el comando de un diminuto destacamento de apenas cuatro militares, para saber si tenían conocimiento de los rumores que circulaban, y respondió que conocía los rumores. Dijo entonces que el piloto Doné (apodo de Dionízio Coelho de Araújo), pasara por Uiramutã con su avión Cessna PT-BMR, procedente de la cascada de Orinduike, del lado brasilero, (que los brasileros equivocadamente llaman de Orinduque), y relató para muchas personas que había un enorme acampamento, con muchos soldados en la explanada del otro lado de la frontera, en territorio de Guyana, en las orillas del río Maú, que separa los dos países.

Argumenté que el sargento, siendo la autoridad policiaca local, fuera ver que es lo que de hecho ocurría y hablé también con el dueño de la empresa que acepto, reluctante y temeroso, emprestar el avión para el sargento. Como ya el sol bajaba en el horizonte combinamos de volar en la mañana siguiente.

Bien temprano, el piloto Doné y sus pasajeros, que habían dormido en la maloca del Socó, aterrizaron en Uiramutã. Yo lo conocí en esa ocasión y he podido oír su relato. Resumiendo, dijo que en Guyana había un gran destacamento militar y que un avión de tropas estaba desembarcando más soldados.

raposa-serra-do-solEstábamos en la puerta de la Comisaria cuando llegó un jeep del Ejército con un capitán, un sargento y soldados, procedentes del BV8. Él iba a escoger y demarcar un local para construcción del cuartel para un destacamento militar allí en aquella casi desierta frontera de Brasil con Guyana. BV 8 es el antiguo marco de frontera de Brasil con Venezuela, donde hay un destacamento del Ejército, en la ciudad de Pararaima. Muy interesado e intrigado con los hechos resolvió embarcar con nosotros.

El capitán tenía una buena camera fotográfica y empresté la mía para el sargento. El vuelo fue corto, de apenas seis minutos. Tuvimos la suerte de encontrar un avión para transporte de tropas, desembarcando un nuevo montón de soldados, del lado guyanés. Volando de un lado para otro, del lado brasilero, los militares fotografiaron todo y el capitán estimó, por el número de barracas, unos 600 hombres, hasta aquél momento.

Hemos dado muchas vueltas y en una de ellas vimos el transporte de tropas decolando y girando hacia la izquierda. Le grité al capitán: ¡ellos vienen p’arriba de nosotros! ¿Cómo tu sabes? Preguntó. Han girado hacia la izquierda, que es el lado de Brasil y no de Guyana, respondí. Hice girar la proa para Uiramutã y, al nivelar la aeronave, el capitán me dijo muy en serio que estábamos en la línea de tiro de ellos. Entonces, mirando hacia la derecha, he visto a corta distancia y en la puerta lateral del transporte, un soldado blanco con un fusil en manos.

Confieso que llevé un gran susto. El corazón parecía batir dos y fallar una. Quien conoce la región sabe que allí, en aquellos lados, el Malú es un río muy sinuoso. Llevé el avión haciendo zigzag en esos meandros, con intensión de llegar a Uiramutã. Se dispararon, no sabemos, pero después del aterrizaje había mucha gente en la pista, cerca de las casas. Informaron que aquél avión había dado dos vueltas sobre nosotros y sobre el poblado, siguiendo rumbo de Lethen, en Guyana, donde hay una pista de poso asfaltada, frente a Bonfim, ciudad brasilera en la frontera.

Ese hecho trajo mucha angustia a la población, y la certeza de que era inminente la invasión. El capitán determinó al sargento y a mi que hiciéramos inmediatamente un informe para ser enviado al comando de la PM en Boa Vista y partió de regreso al pelotón de frontera BV 8.

opEn la comisaría el sargento retiró la película de mi camera para enviar a su comando y yo dactilografié un informe completo que el transformó en código y transmitió por radio para Boa Vista. En aquél entonces, el jefe de la S2 de la PM (sección de inteligencia) era el mayor Bornéo.

Unos cuatro días después de llegar de esa gira para compras de diamantes, sonó el timbre de mi casa un mayor del Ejército. Me pidió para leer un papel que era precisamente aquél que yo había escrito en Uiramutã y que el comando de la PM había remetido copia para el comando del Ejército en Boa Vista. Después de confirmar que era eso mismo, solicitó que lo firmara. Comprendí que era testigo de algo grande, mayor de lo que podía yo imaginar. Entonces pedí al mayor que me dijera que es lo que ocurría ya que una parte de los hechos yo ya conocía. Concordó en relatar desde que yo comprendiese que se trataba de tema absolutamente confidencial, de seguridad nacional. Me comprometí, claro.

Me dijo entonces el mayor, que la embajada brasilera en Georgetown había informado al Itamarati (Ministerio de Relaciones Exteriores) que dos buques de guerra, un inglés y otro estadounidense, habían anclado lejos del puerto y que grandes helicópteros de transporte de tropas estaban volando continuamente al continente, sin que se pudiera determinar el local a que iban y el motivo para tal acción.

Indígenas aculturados guyaneses habían relatados a los nativos brasileños en Bomfim, ciudad de Roraima en la frontera, que los estadounidenses habían instalado una base militar por de tras de la gran sierra Cuano-Cuano, que por ser muy alta y cercana se ve perfectamente la ciudad. El Ejército brasilero actuó con presteza y filtró dos mayores para allá de la frontera y del alto de aquél cerro, durante dos días filmaron y fotografiaron todo. Ahora, con los hechos ocurridos en Orinduike, cerca de Uiramutã, en la frontera Norte, se cerraba el entendimiento de lo que ocurría.

¿Qué es lo que pasaba? Las presiones internacionales para la demarcación de Raposa/Serra do Sol se radicalizaban, con la certeza de que el presidente Itamar Franco firmaría el decreto. En seguida, las Naciones Unidas, en atención “a los insistentes pedidos de los pueblos indígenas de Roraima”, determinaría la creación de un enclave indígenas bajo tutela de la ONY y entonces nacería la primera nacional indígena del mundo reconocida. Las tropas estadounidenses e inglesas garantizarían militarmente la toma de posesión del área por la “nueva nación”.

Incluso ya se había escogido la capital que sería la maloca da Raposa, estratégicamente localizada en la carretera que corta toda la región de Este para Oeste, y divide geográfica y perfectamente la región de sierras donde están los campos naturales y cerrados de Roraima.

Itamar Franco – se supone ha sido informado de tamaño del confronto militar jamás firmó la demarcación.

En esa ocasión, septiembre de 1993, ejercicios militares que estaban transcurriendo en la región Sudeste, con las alarmantes informaciones sobre Roraima, ha sido transferido para Roraima. Así empezó la Operación Surumu, en el 27 de septiembre de 1993. Durante varios días, aviones comerciales, Búfalos, Hercules y Bandeirantes desembarcaron tropas en Roraima. Llegaron también cazas aéreos y muchos Tucanos y artillería antiaérea localizada en las cercanías de Surumu. Fue emitido aviso para todos los pilotos civiles para no volaren por esa área bajo riesgo de abate.

ScreenHunter_10 Sep. 22 09.53Comandaron la operación el jefe del Comando Militar de Amazonía, el general de ejército José Sampaio Maia – ex comandante do CIGS en Manaus, y como árbitro de la Operación Surumu, el general de brigada Luiz Alberto Fragoso Peret Antunes (general Peret). Los ríos Maú, Uailã y Urariquera se llenaron de voladeras (barcos con motor de popa) llenas de soldados. Aviones de caza hicieron docenas de vuelos sobre la frontera al Norte. El ejército vino también con su aviación de helicópteros y con 350 hombres del 1º, 2º, y 3º escuadrones, 15 Pantera (HM-1) y 4 Esquilos, que hicieron un total de 750 horas de vuelo. También participaron 150 paracaidistas militares y personal entrenado para la guerra en la selva. La Marina y la Fuerza Aérea contribuyeron con un número no declarado de hombres, buque y aeronaves.

Así, sin que Itamar Franco firmara el decreto de demarcación de Raposa/Serra do Sol, las fuerzas militares movilizadas demostraron que el ingreso de soldados estadounidenses y británicos en Roraima no se haría sin grandes bajas, frustró la intención internacional de apoderarse de esa parte de la Amazonia, pero no han desistido.

Para decepción de muchos, aunque en otro contexto político internacional, el presidente Lula hizo la homologación de esa área indígena, contestada en la Corte Suprema e hizo con que los agricultores no indios abandonasen por la fuerza sus plantaciones. Las ONGs y mismo el gobierno argumentan que eses agricultores son invasores a pesar de que tienen títulos de propiedad de más de cien años. Funai justifica que la titulación de las tierras se dio cuando no había indios en el área.

Las ONGs siguen presionando y conviene mantenerse alerta porque nada indica que han desistido de conseguir esas tierras “para los indios” y gratis, más de un millón y 700 mil hectáreas – casi lo mismo que el Estado de Sergipe – con toda la riqueza que tiene: oro, diamante, coríndon, Safira de azul intenso, turmalina negra, topacio, rutilo, niobio, uranio, manganeso, calcáreo, petróleo, además de las inmensas planicies propias para el cultivo,

Eso es lo que se sabe porque ha sido divulgado por la Cia de Pesquisa de Recursos Minerais, que en agosto de 1988 hizo una investigación a raíz del Proycto Maú, que calificó parte de esa área como una de las más ricas en diamantes en Brasil, en que el más extenso deposito aluvial de Roraima, superior al de Quinô, Suapi, Cotingo, Uailã y Cabo Sobral. Esa investigación ha sido conducida por el geólogo João Orestes Schneider Santos y posteriormente por el también geólogo Raimundo de Jesus Gato d’Antona, que quedó hasta el final del proyecto, que constató la existencia de más de tres millones de quilates de diamantes y 600 kilos de oro. Basta con ver la cotización del oro y diamantes para saber o que vallen las orillas del río Maú.

La “desgracia” de Roraima es ser conocida internacionalmente en la geología como la mayor provincia minera jamás descubierta en el planeta. ¡Nada menos que eso!

¿Y todo qué no sabemos? Esa investigación, hecha en poco más de 100 kilómetros de río, confirmó la inmensa riqueza diamantífera del área. Sin embargo, el Estado de Roraima todavía tiene corindón, manganeso, calcáreo, uranio, además de más de dos millones y 100 mil hectáreas de tierras planas y fértiles para la agricultura, mejores que las de Mato Groso en que plantan la soya.

Firma: Izidro Simões.

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