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El 11 de septiembre en Chile: la anatomía de un golpe II, por Paulo Cannabrava

Durante la administración de Allende, Chile junto con Cuba, Perú y Panamá formaron un frente de lucha democrático y antiimperialista

Paulo Cannabrava

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El gobierno de la Unidad Popular (UP), presidido por Salvador Allende, logró en poco tiempo tales transformaciones que colocaron en check la supervivencia de la sociedad de consumo fundada en total dependencia de las economías hegemónicas.

Allende tuvo tiempo para desmontar el aparto golpista que estaba armado desde 1964, cuando disputó la elección con Eduardo Frei, y que después intentó por todos los medios impedir su posesión en la elección victoriosa de 1970. No lo hizo porque confiaba en los militares, particularmente en los comandantes del ejército.

Ya en el inicio de 1972 el Estado controlaba las riquezas naturales y las industrias de base del país, fundamentalmente el cobre. El latifundio había sido prácticamente eliminado. El Estado controlaba el 30 por ciento del crédito, 85 por ciento de las exportaciones y 45 por ciento de las importaciones. Se había reducido el desempleo y aumentado el nivel de consumo de las familias de menor ingreso. Programa de salud había reducido la mortalidad infantil, a través de varias campañas sanitarias y de nutrición, como la distribución de medio litro de leche diario para cada niño hasta 14 años. En 1971 el PIB había crecido 8 por ciento contra un promedio de 2.7 por ciento entre 1969 y 1970.

Los organismos internacionales reconocieron que Chile había presentado el mayor índice de crecimiento en los últimos años en América Latina, lo que comprobaba que la carencia de productos de consumo era provocada artificialmente. Por un lado reclutaban cuadros en las fuerzas armadas, en continuación a lo que había sisdo iniciado en el 4 de noviembre de 1970, conforme las instrucciones de la ITT-CIA. Por otro lado, trataban de desprestigiar al máximo ante la opinión pública a los dirigentes políticos de izquierda.

En el área de educación, en Chile, tal como en Brasil, el sistema de enseñanza que era público y de alta calidad ha ido transformado en negocio, negocio lucrativo, claro.

El Acuerdo de Cartagena (Pacto Andino), suscrito en 1969 por Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia, por inspiración de CEPAL, conocido como Grupo Andino, en diciembre de 1970 aprobó un régimen común para el capital extranjero y otro para la remesa de lucro. Las inversiones deberían tener 51 por ciento de participación nacional y los lucros a ser remetidos en el límite de 14 por ciento.  

Durante el gobierno de Allende, Chile juntamente con Cuba, Perú y Panamá conformó una frente de lucha democrática y antiimperialista en los foros internacionales, con destacada actuación en el Movimiento de los Países No Alineados. Se luchaba por un mayor equilibrio y justicia en el intercambio comercial mundial.

La amistad chileno cubana ha sido evidenciada en 1971 durante visita de Fidel Castro a Chile. De 10 de noviembre al 4 de diciembre Fidel recorrió prácticamente todo el territorio chileno, pronunció más de un discurso por día además de entrevistas y conferencias de prensa con periodistas. Horrorizadas con el júblico popular manifestado la derecha organizó en Santiago el primer “panelazo” .

Los defensores del capitalismo salvaje, desesperados ante el desarrollo del programa de la UP decidieron encetar el máximo esfuerzo para lograr el retorno al control de los centros de decisión. Para eso han conformado un gran frente de derecha integrada por la Democracia Cristiana, el Partido Nacional, la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), la Compañía de Estudios Sociales Económicos y Culturales (Codesec), la CIA, los agentes del capital extranjero y los grupos paramilitares fascistas. Todo eso bajo la coordinación del Instituto Privado de Investigaciones Económica y Sociales (IPIES) – entidad congénere al IPES brasilero. Recibían recursos de los partidos Demócratas Cristianos de Alemania y de Italia. Tal como hicieron en Brasil, organizaron las mujeres, promovieron marchas, los ruidosos “panelazos”.

Toda acción de la reacción se desarrolló, curiosamente, coincidente con los planes de subversión de la ITT-CIA, denunciados por el periodista Jack Anderson, del Washington Post. El plan consistía en:

  1. provocar el deterioro de la situación económica;

  2. acción sicológica a través de los medios de comunicación;

  3. trabajo divisionista en las fuerzas armadas;

  4. preparación de grupos paramilitares

El plan ha sido seguido con exactitud. Se ha paralizado las inversiones privadas, se ha desviado el capital productivo  para la especulación y el mercado negro. Ha sido saboteada la producción y se creó un desabastecimiento artificial, pero real, para reforzar el “fantasma del hambre por culpa de los comunistas”.

Agencias de publicidad de los EUA y de Brasil, coordinadas por el Council, tuvieron papel importante para las acciones psicosociales de desestabilización de la sociedad chilena, preparando y distribuyendo materiales y recursos, justificados como anuncios de las grandes empresas. Hay que destacar en ese affaire a Mac Cann Erickson y su subsidiaria Marplan. 

El contenido centraba en la descalificación del Estado como gestor de la propiedad y exaltaba la propiedad privada. Dinero de la CIA financiaba programas en la Radio Liberación, que era distribuido para las emisoras del interior. La USIA (Servicio de Información oficial de los EUA) coadyuvaba ese trabajo distribuyendo material para los periódicos, especialmente para el Canal 13 de televisión de la Universidad Católica.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) interaccionaba con los grandes periódicos del continente garantizando cobertura “fiel” de los hechos. Durante la campaña de Allende, el presidente de la SIP era nada menos que Agustín Edward, el jefe del clan dueño del Mercurio y, a partir de 1973, asumió la dirección otro chileno, Raúl Silva Espejo, director de El Mercurio.

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Bombardeo del Palacio de La Moneda

Articulación golpista

El grupo fascista Patria y Libertad ha sido formado ya en 1970 con una de las tareas fundamentales de reclutar oficiales de las fuerzas armadas y entre los carabineros. En esa tarea tuvo gran importancia el Centro de ex cadetes, organizado por el coronel Labbé, protagonista de la rebelión de 1972 y el periodista Federico Willoughby Mc Donald, a sueldo de la CIA. Ese Centro ha treinado, en 1972, 400 personas para las acciones terroristas urbanas. Willoughby, como premio, en 1973, ganó el puesto de asesor de prensa de Pinochet. Patria y Libertad tenía un plan terrorista elaborado y financiado por la CIA a través de Keith Weellock, quien ocupara el puesto de secretario de la embajada de los EUA en Santiago. Weellock aparece como artífice de otros golpes de estado en la página 540 del libro Who’s Who en CIA.

El jefe de la CIA para el hemisferio occidental era J.C. King y el director John Mc Cone. La Casa Blanca autorizó la CIA a financiar la campaña en que fueron gastos 2.6 millones además de otros tres millones en la campaña anti Allende. Entre 1970 y 1973 la CIA recibió alrededor de ocho millones de dólares. Mucho dinero cuando se recuerda que el desvalorizado Chile eso equivalía a unos 40 millones de pesos. Con tres mil dólares se compraba una casa o departamento.

La participación de la Embajada y del personal estadounidense era ostensivo. No eran pocos y estaban muy bien pertrechados para lo que fuera. Según el New York Times, en 1973 habían 1100 hombres. Hasta agosto de 1973, el embajador era Edward Kerry entonces sustituido por Nathaniel Davis, con más práctica en acciones desestabilizadoras, había participado de los golpes en Guatemala. Estaba acompañado en la embajada por expertos agitadores con pasado notable: John W Isaminger, del servicio secreto del ejercito, había estado en Bolivia y Guatemala, encargado de informaciones; Daniel Arzal, también del servicio secreto del ejercito, con servicios prestados en Bogotá, Montevideo y Phnom Penh, consejero político; Raimond Warren, de la USAF y del Departamento de Estado, con servicios prestados en Calcuta, Nueva Deli, Amman, Cairo y Caracas, como primero secretario; John Tipton, del Departamento de Estado, con servicios prestados en México, Guatemala y La Paz, como segundo secretario. (Petras, James y Betty Petras – Epitaph for a peaceful revolution in Latin America)

El envolvimiento de los Estados Unidos se daba también a través de los contactos directos entre los oficiales de las fuerzas armadas de ambos los países. El general Prats admitió que el golpe ha sido coordinado a través de la Misión Naval estadounidense en Valparaíso, y que la Marina y Aeronáutica chilenos operaban con sistemas de comunicación de los EUA.

En 1972 las asociaciones de empresarios ya habían consolidado la ofensiva contra el gobierno. La articulación se daba a través del IPEI que desempeñaba en Chile las mismas funciones que el IPES en Brasil, integrado con el CRF y el Council.

La huelga indefinida en el transporte de carga con el apoyo escalonado del comercio y de las asociaciones de profesionales. León Villarín, líder de los camioneros en huelga, apuntado como agente de la CIA era filiado al Iadesil – Instituto Americana para el Desarrollo del Sindicalismo Libre, con sede en los EUA. Está probado que la CIA ha financiado los huelguistas. Mas de 100 sindicalistas fueron enviados por la AIFL a Virginia para frecuentar los cursos y recibir entrenamiento y al regresar a Chile se alistaban como profesionales en las organizaciones de los trabajadores.

E Iadesil se dedica a formar dirigentes sindicales en toda América Latina para que se opongan “a la amenaza de infiltración castrista”. En la época recibía recursos del Fondo Kaplan, intermediario financiero de la CIA, de la Usaid y de las grandes empresas transnacionales, entre ellas la ITT, Grace, Rockefeller, Shell, Standard Oil, United Fruit y Kenneccott. Esta era propietaria de las más importantes minas de cobre de Chile. Después de haber sido nacionalizada no cesó de crear problemas para el gobierno. Llegó a embargar una carga de cobre en Europa y bienes del Estado chileno en los EYUA, provocando graves perdidas. El cobre constituya 50 por ciento de los ingresos de divisas.

Al mismo tiempo en que los partidos políticos de la derecha desarrollaban intenso proselitismo y obstruían las iniciativas de gobierno, los periódicos realizaban una bien orquestada campaña contra la “legitimidad” del gobierno. El Mercurio, de los más tradicionales de Chile, llegó a afirmar que “el golpe inicial ocurrió antes: esa actitud violenta no sería más que el contragolpe”. A través de editoriales el periódico daba instrucciones para los golpistas. El Mercurio, según los documentos de la ITT recibía orientación de la USIA, el servicio de información de la embajada de los EUA. Posteriormente, con la desclasificación de los documento de la CIA en 1998, se ha comprobado que el periódico recibía gran cantidad de dólares y que la USIA “ayudaba” con los editoriales y artículos de opinión. 

En el 11 de septiembre ocurre el golpe. El Palacio de La Moneda ha sido bombardeado, el presidente Allende muere en combate y se desata en Chile la más brutal represión de que se tiene noticia en Nuestra América. Había en esa época unos cinco mil brasileños asilados en Chile y otros tantos argentinos, uruguayos, bolivianos. El Estadio Nacional transbordaba de prisioneros políticos. Oficiales brasileros acompañados de los agentes de la CIA y de la Dina, el servicio de inteligencia chileno, participaban de los interrogatorios y torturas a brasileños presos. El cantor y compositor Víctor Jara ha sido uno de los bárbaramente torturados y fusilado en el Estadio Nacional así como el teniente Vanio de Matos, combatiente de la VPR de Brasil. 

Al mencionar la violenta represión en Chile no se puede dejar de mencionar el movimiento de solidaridad desencadenada por toda parte, particularmente en el Perú de Velasco Alvarado y en Panamá de Omar Torrijos.

En el 20 de septiembre, la revista Time publica entrevista con el general Pinochet que anuncia que Chile restituirá a sus propietarios estadounidenses ciertas minas e industrias expropiadas por el gobierno de Allende. Una semana más tarde, el ministro de Relaciones Exteriores reiteró esa intención anunciando la “posibilidad está abierta” para renovar negociaciones sobre las compensaciones a las compañías cupríferas de los EUA por sus minas nacionalizadas. De las palabras a los hechos. Todo el complejo de la industria petroquímica ha sido devuelto a la Dow Chemical al mismo tiempo que se devolvía más de una centenar de industrias del sector de propiedad social, fundamentalmente textiles, eléctricos electrónicos, fármacos, cerámica, etc. En noviembre el gobierno empieza la devolución a los  que fueron dueños de las haciendas inferiores a 40 hectáreas devolviendo más de 500 en el primer mes.

The Brasilian conection

Que la derecha estaba lista para desencadenar una guerra civil nunca ha sido secreto en Chile. El mismo presidente Allende, así como muchos periódicos denunciaban eso diariamente. Sin embargo, se comprobó que tan solo con denuncias no se detiene una guerra, una invasión, una agresión imperialista.

Roberto Thieme, secretario general de Patria y Libertad, después de estar asilado en la Argentina y en Paraguay, reapareció en Santiago en julio de 1973 para anunciar que su movimiento pasaba a la clandestinidad. Reafirmó el liderazgo del abogado Pablo Rodríguez, que había formado la organización con dinero de la CIA y anunció el inicio inmediato de las acciones. Acciones terroristas, evidentemente. Para eso ha dado ordenes a los cuadros para obedecer estrictamente el manual de clandestinidad. Los hechos comprueban que ellos supieron preservar sus fuerzas y que eran muchos.

En Argentina Thieme organizó un comando terrorista con fascistas chilenos contando con el apoyo de la organización fascista argentina Tacuara. Los fascistas chilenos también crearon en Argentina un Fondo de Liberta, y actuaron asociados a los movimientos Nueva Fuerza, dirigido por Alvaro Alsogaray, ex ministro de Juan Carlos Onganía, presidente de 1966 a 1970. De ese fondo también participaron el ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Benjamín Matte y el ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril 0- Sofofa – Orlando Sáenz, ambos chilenos de Patria y Libertad.

En México, el diario El Día y la revista Siempre revelaron que la reacción chilena ha dedicado mucha atención a la organización de una red de apoyo fuera del país, integrada por grupos paramilitares. Cupo papel importante en esa táctica los grupos de Ecuador, donde habían emigrados unos 100 mil chilenos insatisfechos. Sigue, en orden de importancia, los grupos fascistas creados en Argentina, Bolivia y también en Brasil.

Washington, jan. 7 - 1974 (AP) – El matutino The Washington Post asevera que grupos privados brasileños han preparado y garantirán apoyo financiero al movimiento de resistencia civil que precipitó el golpe militar contra el régimen del presidente chileno Salvador Allende. … En nota titulada “The Brasilian Conection”, dice que el ingeniero Glycon de Paiva, vinculado a un instituto dedicado a la lucha anticomunista, y Aristóteles Drummond, identificado como creedor de un grupo paramilitar, “son dos de los brasileños que admiten que ayudaron a los enemigos de Allende. Otros grupos privados y económicos suministraron armas, dinero y asesoría política”…

La cronista Marlise Simmons dice que Glycon de Paiva ha manifestado que “después que Allende llegó al poder algunos empresarios chilenos han venido solicitar asesoría. Explique como deberían actual los civiles para preparar las condiciones para el golpe militar. La receta existe y se puede asar la tuerta cuando se quiera. Ha sido hecho en Brasil y de nuevo en Chile”

El grupo ha sido identificado como siendo el Instituto de Pesquisas e Estudos Sociais IPES, “fundado en 1961 por Gilberto Hubes, un rico empresario brasileño, junto con otros poderosos aliados, como centro de planificación de la derrocada del gobierno brasileño infiltrado por los comunistas”. Eso es una alusión a los regímenes de los presidente Janio Quadros y João Goulart.

El Post dice que “de 1961 a 1964 el IPES organizó, financió, coordinó y sirvió de puente entre empresarios y las fuerzas armadas brasileñas antes del golpe. El secretario ejecutivo era el general Golbery do Couto y Silva. Otro de sus fundadores y figura clave ha sido Paiva que también asesora varias empresas estadounidenses y transnacionales“.

En la entrevista, “Paiva reconoce haber recibido en su oficina a dos chilenos a los que describió los pormenores de la conspiración brasileña. Con frialdad de un técnico, informó que “existe una receta para eso. Basta mesclar la masa, admitiendo inmediatamente que los ingredientes son muy caros, lo que requiere mucho dinero. Con relación a este punto, la periodista cita declaraciones de un fogoso político de Rio de Janeiro, conocido por la multiplicidad de sus relaciones, Aristóteles Drumond, que tendría actuado como paloma correo transportando dinero para las acciones políticas.

“Con elegancia y seriedad que lo hicieron conocido en los medios técnicos y políticos brasileños, Glicyn de Paiva reconoció, en declaraciones a Maurício Dias, de la revista Veja, la autenticidad del reportaje del Post, uno de los más respetables y bien informados periódicos del mundo”…

“La singular indiscreción que ronda la Brazilian Connection alcanza puntos aún más sorprendentes. El testimonio secreto del director de la CIA, Willian Colby y su principal asesor, Frederick Dixon Davis, a la Cámara de Representantes de los EUA, en 11 de octubre de 1974. Bombardeado por preguntas sobre la participación de industrias brasileñas, ligadas a las compañías multinacionales en el golpe contra Allende, después de algunas respuesta evasivas, en respuesta a una pregunta del diputado Dante Fascel, Davis fue más claro: Hay evidencias de cooperación entre grupos de empresarios de Brasil y de Chile. Sin embargo, eso constituye una pequeña proporción de la ayuda financiera. La mayor parte de ese apoyo financiero ha sido logrado internamente en Chile”. 

La conexión brasileña tuvo importante papel en la captación de recursos y en la organización de los golpistas, y, claro, en el “saber hacer”. Glycon de Paiva de jactaba: “Hemos visto como funcionó en Brasil y ahora de nuevo en Chile”. Glycon de Paiva tenía como socio en sus negocios el chileno Luiz Fuenzalida. Jack Wyant, dirigente del Council en Brasil, garantizó la contribución de los asociados brasileños, estadounidenses y de transnacionales con sede en Brasil. Los grupos paramilitares, apoyados por el IPESA, como el MAC de Faustino Porto y el GAP de Aristóteles Drumond, suministraron dinero, armas y entrenamiento para Patria y Libertad de Pablo Rodríguez.

Participación de la CIA

El periodista Tad Szulc, del New York Times, denunció que un testimonio anterior a un subcomité del Senado, el ex director de la CIA, Richard Helms, reveló que “la CIA había destinado 400 mil dólares para apoyar empresas periodísticas opositores a Allende”.

La Nacla – National Congress of Latin America – organismo especializado en investigación sobre injerencia de los EUA en América Latina, publico articulo en 3 de octubre de 1974, en Nueva York, en que revela la existencia de “un equipo de golpe de estado” de la CIA en Chile, y menciona los siguientes agentes:

El embajador estadounidense en Santiago, Nathaniel Davis, integró el Buró de Servicios Estratégicos (OSS), antecesor de la CIA, ganó prestigio como experto anticomunista cuando dirigió el Buró para Asuntos Soviéticos del Departamento de Estado en el período álgido de la guerra fría. También desempeño funciones de dirección en los Cuerpos de Paz en Chile durante el período inmediato a la elección de Eduardo Frei en 1964, con apoyo de la CIA. Ha actuado en Guatemala, junto con Deane Hinton en 1968-69, durante la intensificación del llamado Programa de Pacificación, en que fueron asesinadas 20 mil personas. Entre 1968 y 1971 Davis ha sido un buen amigo de los comandantes de policía y políticos guatemaltecos cundo dirigía la misión estadounidense. Hinton, a su vez, en 1969 ha sido transferido de Guatemala para Chile. Después, en Washington, dirigió el Consejo de Política Económica Internacional 

CPEI, organismo que tuvo la responsabilidad de ahogar económicamente el gobierno de la UP.

Frederick Latrash y Raymond A Warren, también agentes de la CIA involucrados en el golpe contra Allende, actuaron antes en la derrocada del gobierno de Arbenz en Guatemala en 1954. Otro del equipo, James E Anderson, participó en la invasión de Santo Domingo en 1965. También participaron HGarry Shlaudeman, segundo jefe de la misión estadounidense en Chile tuvo activa participación en la República Dominicana en la misma época. Además de esos también integran el equipo de espías Arnold M Isaacs, Jophn B Tipton, Josephg F Mc Manus y Keyth W Weellock.

Nacla enfatiza que ese equipo, además de haber operado en Chile, ha participado en acciones en Guatemala en 1954, en Brasil en 1964, en Bolivia en 1971 y en Uruguay en 1973. Además de ese personal especializado los EUA ayudaron financieramente el golpe directamente a través de su embajada en Santiago y por otros canales. Chile recibió, en 1972, una ayuda militar por siete millones de dólares.

Por último, por una inexplicable coincidencia, cuando se produce el golpe en 11 de septiembre, estaba en aguas territoriales chilenas una escuadra de la Marina de Guerra de los EUA que participaba de la Operación Unitas … y tres días depues de haber sido llamado a Washington el embajador Davis, para rendir cuentas. Garcia Márquez dice que la intervención militar comenzó a gestarse desde finales de 1969 entre compañeros de armas de los EUA y Chile.

Aviones estadounidenses participantes de esas “maniobras” son los que bombardearon con precisión el Palacio de la Moneda y que intentaron naufragar un barco mercante cubano que descargaba en Valparaíso. El barco escapó del bombardeo gracias a la increíble destreza de su comandante, el brasileño Thales Godoy. Bastante damnificado el barco logró llegar a aguas peruanas y pudo ser reparado en el puerto de Callao para entonces seguir viaje. La historia del almirante Thales Godoy, héroe brasileño y héroe cubana, todavía no ha sido contada.

Participación de las empresas

El golpe de 11 de septiembre contra Salvador Allende en Chile, durante el gobierno de Nixon, con Kissinger como secretario de Estado, ha sido también una decisión empresarial. Bob Woodward nombra uno de los protagonistas: Donald Kendall, dirigente del Council y amigo de Nixon, presidente ejecutivo de la PepsiCo tenía una embotelladora en Chile y no soportaba la idea del país socialista. Movilizó el Council y su amigo Richard Helms que estaba director de la CIA. En el mismo día Nixon llamó Helms, Kissinger, John Mitchel y Edward Kerry y ordenó acabar con la farra chilena.

El Council, foro de los ejecutivos de las transnacionales con sede en los EUA tuvo papel protagónico también en Brasil de 1964, movilizando recursos y orientando de un lado a las agencias de publicidad y de otro a los medios de comunicación.

René Dreifuss, en La conquista del Estado, registra que según el ex embajador estadounidense Edward Kerry, la repetición de las técnicas empleadas en Brasil diez años antes, con efecto devastador encetada por empresarios locales y extranjeros pertenecientes al Council. Destaca la actuación de Gilbert Huber Jr, líder del IPES, socio de Luis Fuenzalide, agente destacado en la articulación de la conspiración contra Allende.

Un informe elaborado por John Plank, de la Universidad de Connecticut para el Council en 1971, justifica las agresiones promovidas por los EUA en los años 1950 con el argumento de que “caso no hubiera ocurrido la América Central y el Caribe estarían bajo el comunismo. Dice más adelante que la lección de Cuba es que no se puede permitir la “supervivencia de movimientos insurreccionales por insignificante que sea”. Agrega que la lección de la ascensión marxista con Allende en Chile “es que las sociedades latinoamericanas, por más políticamente sofisticadas que parezcan, no merecen confianza como en juego política libre. Si un Allende puede ser elegido en Chile, ¿qué puede ocurrir en países políticamente menos desarrollados?

El secretario de Estado Willian Rogers, en reunión con ejecutivos de la ITT, Ford, Anaconda, Ralston Purina, First National City Bank, Baanak of America y otros, afirmó bien alto para que todos escucharan “que el gobierno Nixon es un gobierno de empresas. Su misión consiste en proteger negocios americanos”. Resultado, suspendieron los programas de ayuda, excepto la ayuda militar que subió de 800 mil dólares en 1969 para 12 millones en 1971. Cortaron los suministros de créditos de los bancos multinacionales como el BID, Banco Mundial y otros.

En Chile ninguna otra empresa ultrapasó el comportamiento de la ITT – International Telep;hone & Telegraph. En la época el ejecutivo en Chile era Jack Neal, también director del Council, había servido al Departamento de Estado. Fundada en 1920, rápidamente, a través de adquisiciones, llegó a las décadas de 1960-1970 a situarse entre los mayores conglomerados empresariales del mundo, con más de 350 empresas, 150 de la cuales en los EUA y con movimiento superior a 17 mil millones de dólares anuales. El conglomerado llegó a  tener más de 380 mil trabajadores en 70 países. A partir de 1995 se ha dividido en tres compañías independientes: ITT Corporation, con foco en hoteles y juegos, ITT Hartfort, operadora de seguros, e ITT Industries, incorporando numerosas industrias.

Para que se tenga una ligera idea de la amplitud de actuación de la ITT listamos algunos de los campos de actuación que complementan el área de telefonía: 

  • Inmuebles – Lavitt and Son.

  • Lamparas – Claude

  • Rádios – Oceanic

  • Frenos para autos – Alfred Pevef,

  • Limpiadores de parabrisas – Sociedade Alemã SWF,

  • Televisores – Euroset,

  • Jamon – Smith Jeald,

  • Pan – ITT Continental Breakeris,

  • Fibras sintéticas – ITT Rayniere,

  • Vidrios – Pensilvania Glasse Sand Corporation,

  • Abono y alimentos congelados – Morton Frozen Food,

  • Alquiler de autos – Avis Rent a Car,

  • Seguros – Harfer Fire Insurence,

  • Academia para secretárias – Pigier,

  • Editoras – Bobs Merril,

  • Hoteles – Sheraton,

  • Restaurantes – Kinziespeak and Shoap House.

Ese verdadero monstro transnacional interfirió en los asuntos internos de casi todos los países del mundo. Colaboró con Hitler, durante el III Reich, ayudó el genocidio imperialista en Vietnam, y desarrolló papel decisivo para derrocar el presidente Allende, no sin antes haber ayudado significativamente la conspiración contra Goulart en Brasil.

La descripción de las actividades de la ITT en Chile está en un informe elaborado por altos ejecutivos de la empresa a sus superiores y que fue parar en manos del periodista Jack Anderson que lo publicó en el Washington Post. El informe contiene 32 documentos que revelan como la ITT intentó impedir que Allende fuera ratificado presidente por el Congreso y, ante el fracaso del intento, como ha sido planeado el golpe que culminaría con el bombardeo del palacio presidencial y la muerte del presidente.


* Paulo Cannabrava Filho es editor de Diálogos del Sur

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