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Agresiones a Venezuela repiten los ingresos de la agresión de la OTAN a Yugoslavia

Lo que ahora llaman fake news ya era una práctica en los años 1990 cuando las potencias occidentales apuntaron su dedo destructor hacia Yugoslavia

Belgrado, 25 mar (Prensa Latina) A menos de 24 horas de cumplirse dos décadas del inicio de la agresión de la OTAN a Yugoslavia en 1999, el tema está lejos de agotarse en todas las esferas de la vida en Serbia y promete extenderse por los próximos meses.

Aquellos 78 días de intensos bombardeos con el empleo de mil 32 aviones, buques y submarinos, que dejaron unos cuatro mil muertos, de ellos 79 niños, unos seis mil 500 heridos graves y la destrucción de la infraestructura de Serbia calculada en decenas de miles de millones de dólares, están aún frescos en la mente y los corazones de la gente.

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20 'aniversario de los bombardeos de Yugoslavia por la OTAN

En calles y plazas de Belgrado y demás centros urbanos del país, entre ellos los más azotados por los ataques, se suceden los actos de recordación y condena en los cuales se repite como una constante una expresión asumida por la inmensa mayoría de la población: 'Perdonaríamos si pudiéramos, olvidar solo si no existiésemos',

Después de aquellos hechos que concluyeron con la conquista por Estados Unidos y las potencias occidentales de un pedazo del territorio nacional, la provincia de Kosovo, para convertirla mediante dudoso voto en República -que ellos mismos se apresuraron en reconocer- la paz y la reconciliación brillan por su ausencia.

Ello se debe a que todo el entramado de pretextos para iniciar la agresión y el crimen -justo término para lo ocurrido- se erigió sobre falsedades y medias verdades.

Lo que ahora se da en llamar fake news (noticias falsas) ya era una práctica diaria en los inicios de los años 90, cuando las potencias occidentales todas, aprovechando la desintegración de la Unión Soviética y la debacle del llamado campo socialista de Europa oriental, apuntaron su dedo destructor hacia Yugoslavia.

Iniciaron el proceso de desestabilización en las provocadas guerras en Bosnia y Herzegovina y Croacia y tras lograr allí sus objetivos con los controvertidos Acuerdos de Dayton comenzaron a prepararse para separar a Kosovo con la exacerbación y sobredimensionamiento del conflicto étnicos entre serbios y albaneses que allí vivían.

Hasta un filme de Hollywood, Wag the dog, que apareció en las pantallas antes de ese conflicto interno, abordó el tema y mostró con total desparpajo lo que después se haría realidad.

Durante una reciente visita a Sarajevo, salió a la luz una anécdota que ilustra sobre los planes del Pentágono en esta región para imponer su presencia e influencia en los llamados Balcanes occidentales.

Se cuenta que en 1995 en un establecimiento donde bebía café con efectivos de otros países de la fuerza internacional allí desplegada, un soldado estadounidense se despedía con la frase: 'Nos vemos en Kosovo'. ÂíCuatro años antes de los bombardeos a Yugoslavia!

La combinación de sanciones económicas, guerra mediática y subversión interna, mediante acciones de grupos de insatisfechos con la situación interna manipulados por organizaciones no gubernamentales al servicio de las agencias de inteligencia de Washington y sus aliados europeos, se convirtió en un patrón.

Ese mismo se aplicó después para lanzar verdaderas guerras de ocupación en Afganistán, Iraq y Libia, se le impuso también a Siria y ahora se desplaza hacia Sudamérica contra Venezuela, todas con el mismo fin: dominar el flujo petrolero y otros recursos naturales.

Esta percepción, cada vez más clara para científicos sociales y analistas políticos, fue expuesta con detalles casi de manera unánime, por varios cientos de expertos de todas partes del mundo participantes en varios foros internacionales aquí por el 20 aniversario de los bombardeos de la OTAN.

Ellos coincidieron en afirmar sin ambages que todas esas incursiones bélicas sirvieron de precedente y modelo para lo que denominaron Globalización del Intervencionismo y observaron que el modus operandi se está desplegando en toda su magnitud y perversidad contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro.

Fracasados los intentos de ocupar el poder por la vía de las urnas, ante el apoyo mayoritario del pueblo a los candidatos chavistas, recurren como en otros países a las sanciones económico-financieras y el desorden interno para provocar caos y disgusto en la población y crear las condiciones para la ya conocida 'intervención humanitaria'.

Por eso, en un documento titulado Para que no se olvide 1999-2019, en la Declaración de Belgrado expresaron plena solidaridad y apoyo al pueblo y gobierno de Venezuela y su presidente, así como total respaldo a su rechazo decidido y digno a los intentos de Estados Unidos, Unión Europea, OEA y otros de deponer por la fuerza el poder legítimo otorgado por el pueblo.

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